Dios periodista informa que Dios creador codició a la mujer de su prójimo.
Ninguno de los dioses se atreve a dudar de la veracidad de la noticia (el profesionalismo de Dios periodista es intachable), ni tampoco a arrojar la primera piedra: el pecado era inevitable, debido a la omnividencia del transgresor y a la excesiva higiene de Betsabé.
Se ignora a cuál prójimo pertenecía aquella mujer.