porque me duele la espalda
pero nunca escribo
de mi espalda o de la silla
sino de la luna,
de la noche y de los grillos,
de dios y las hormigas,
de un dolor que invento o que recuerdo
que me vuelve más humano,
más sincero,
más agradecido con las sillas.
Tampoco escribo
de las uñas de los dedos de mis pies,
del papel higiénico
o acostado.
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