Levantarme a las cinco quince a más tardar.
Rezar antes de tomar mi agua tibia con gotas de limón.
Meditar media hora, de cara al oriente, justo a la salida del sol.
Enviar mis condolencias a los vecinos a través del grupo de vecinos vigilantes.
Desaguar antes de bañarme mientras preparo mi colación: sólo fruta neutra y dulce.
Dejar alimento para los gatos callejeros y las chaquetas sobre el contenedor de basura.
Salir para el aeropuerto a las siete y pasar al centro de reciclaje.
Pasar a la peluquería y donar mi cabello para los niños con cáncer.
Desayunar en la sala de espera y no mirar el televisor mientras como.
Almorzar durante el vuelo y comenzar a leer el libro de autoayuda.
Rentar un automóvil, buscar un restaurante vegano y leer en la sobremesa.
Dejar el paquete afuera de las oficinas.
Dar una vuelta por la explanada central.
Buscar un bar, pedir una limonada y enterarme de las noticias sobre la explosión.
Abordar el vuelo trasatlántico y rezar antes de dormir.