sábado, 30 de enero de 2021

Despedida

El recuerdo del pasado viene a mi mente con frecuencia. A menudo veo unos ojos tristes y solitarios que se miran fijamente en un pequeño espejo. Es extraño que comience a llover. El repiqueteo de las gotas en la ventana aparta los embelesados ojos de su imagen taciturna y los dirige hacia la ventana, pero la ventana está rota, y las delgadas gotas que caen apenas como una brizna ligera, mojan aquellos ojos tristes, que ahora miran su reflejo en las nubes grises del cielo. 
La luz blanquecina que entra por la ventana se va apagando gradualmente, sólo deja sombras, luego nada. Y así, junto con ella el tiempo pasa, se va con la última luz del día, y no vuelve. 
Aquellos ojos, sí, aquellos ojos cansados, no pueden ver a lo lejos y se esfuerzan constantemente por aferrarse a una luz que se agota, y se sume en una oscuridad profunda. 
Cierro mis ojos para no recordar más, aparto mi rostro para que tus ojos me abandonen, pero es inútil. 
Vuelvo cada noche a esa ventana rota, a esos vidrios mojados por la lluvia y por tu esencia, a esas manos pálidas que intentaban con todas sus fuerzas aferrarse al sonido de las aves y escapar. 
Es una lástima que la ventana se haya roto. Ahora la lluvia nunca se detiene y tus ojos siempre me persiguen.  




viernes, 15 de enero de 2021

Vienes a mí

Vienes a mí cuando menos falta haces
pero cuando más te necesito.

Necesito tus manos suaves,
y tus ojos infinitos;
tus dedos amarrados a los míos,
tu risa en mis oídos.

Necesito que siempre estés conmigo
como mi sombra apagada y triste,
y perdona si lo digo
pero necesito que me hagas falta
cuando no te necesite.

viernes, 1 de enero de 2021

Adentro

Dime qué eres, 
y por qué estás aquí. 
Dime qué haces, 
y por qué siempre estás
en lo profundo,
en las salas más oscuras 
de mi débil pensamiento. 
Dime a qué vienes,
por qué estás aquí. 
Te apareces y luego ocultas tu rostro, 
dejas tu secreto en la superficie,
tu hambriento y engañoso escarnio
para que me devore. 
¿Qué es lo que pretendes?,
Te pregunto sinceramente. 
¿Por qué te escondes
en mis recónditos abismos?
Te ocultas de la luz,
y no puedo discernir tu rostro. 
Te pregunto quién eres,
pero mis preguntas son vanas. 
Aquí adentro ya no hay salida.
Aquí adentro estoy sola. 
Sofocas mis avergonzados gritos de ayuda.
Me asfixias con tus cautivadoras voces.
Déjame. Te lo pido. 
Mi alma está muriendo,
mi alma está dando ya su último aliento. 




Desengaño

Nada más fácil para enamorar a alguien que haber sufrido mucho o, al menos, aparentarlo. Solemos confundir el amor con la caridad. Sólo debe...