Dos catedráticos debatían en un simposio:
-En conclusión, nunca hubo razas humanas puras ni lenguajes puros. "Ni siquiera el silencio es puro. Todas las cosas arrastran una oscuridad".
-Mi colega cita a un poeta que preconiza la igualdad valiéndose de la sombra y ustedes lo aplauden. Evidentemente ignoran que hace miles de milenios las sombras eran de colores. Si alguien "arrastraba" una sombra morada de inmediato era señalado como un mestizo, vástago de un padre de sombra roja y una madre de sombra azul; el uno de temperamento sanguíneo y la otra de temperamento melancólico. Y por supuesto el mestizaje del mestizaje no halló óbice. Alguien de sombra tinta podría procrear con alguien de sombra translúcida, diluyendo así su tintura en un hijo de sombra color clarete. ¡¿Qué exclamarían hoy aquellos mestizos si atestiguaran cómo las mezclas de sus mezclas han devenido en sombras irreversiblemente foscas?! ¡Por supuesto que ni el silencio es puro ya! Si lo mismo una blanca nube que el agua de manantial arrojan la misma oscuridad cuando la luz las alcanza es porque ésta hace exterior lo interior. ¡He aquí que todo este mundo está manchado desde adentro!