miércoles, 16 de diciembre de 2020
sábado, 12 de diciembre de 2020
La silla incómoda
lunes, 16 de noviembre de 2020
Vacacionando en la playa, de noche, tumbado sobre la arena fría; entre turistas nocturnos, como yo. Sentado a la mesa de cafés nocturnos al aire libre, mirando las calles de escasos paseantes. Haciendo las compras con toda calma, en pasillos de supermercado despejados, casi solitarios, a altas horas de la noche. Paseando al perro por parques y avenidas, con tramos iluminados aquí y allá por farolas antiguas y modernas. En mi casa, de madrugada, mirando televisión, escuchando la radio, usando la computadora o el teléfono para videollamar a los pocos amigos que siguen despiertos. Cocinando, haciendo la limpieza no por necesidad sino por llenar de actividad el silencio de las horas desocupadas, oscuras profundamente. No por necesidad.
En la noche de mi vida.
domingo, 27 de septiembre de 2020
Un cartero descalzo cruzó una cordillera con una talega de mil monedas de oro. Por tres razones el gobierno de su provincia le encomendó llevar el tributo anual al monarca: siendo hombre sin ambiciones, nada tomaría para sí y ningún salteador lo creería poseedor de algo más que simples misivas. Cuando llegó a la corte hizo entrega del tributo al monarca mismo y éste, a su tesorero.
-Mil monedas -confirmó.
El monarca quedó satisfecho y mandó colgar al cartero, seguro de que algo había guardado para sí en el camino y de que había que aceptar la pérdida pues era irrecuperable. Este juicio atemperado y aplaudido por sus súbditos fue la tercera razón por la que se eligió al cartero: se le pagaba con lo descontado al tributo de mil y un monedas, estipulado por el monarca en un arrebato de sabiduría y su profundo conocimiento del pensar y actuar humanos.
martes, 7 de julio de 2020
Dos restaurantes (el mismo)
Una familia emprendió la apertura de un restaurante que nombrarían El Progreso. Construyeron su local con sus propias manos y con herramientas de su propia hechura. Con madera de abeto erigieron la estructura y usaron madera de arce para el piso y las puertas. Prepararon argamasa y fijaron los ladrillos cocidos en sus propios hornos. Extrajeron cobre, fabricaron las tuberías y el cableado eléctrico. Revistieron las paredes y el techo con madera de alerce y usaron madera de cerezo para las escaleras y los gabinetes de la cocina, cuyos cerrojos y bisagras eran de bronce salido de su propia fundidora al igual que el acero inoxidable para los enseres de corte y cocción. En sus talleres procesaron la arcilla y la arena para producir, respectivamente, la loza y el vidrio con que fabricaron la vajilla y la cubertería. Con madera de fresno construyeron los muebles. Tapizaron los sillones con cuero de animales cazados por ellos mismos. Con almajo recolectado por los pequeños, hicieron los jabones y el vidrio para embotellar el producto de sus viñedos, previamente añejado entre las duelas de roble. Las hilanderas de la familia tejieron las cortinas, las alfombras, las servilletas y hasta trapos de cocina con lana y fibras vegetales procesadas por los varones, quienes se encargaron de los menús. Con palisandro y palo de rosa hicieron tablas de quesos, cajas de puros, pipas, juegos de ajedrez, y hasta instrumentos de cuerda para interpretar música de su propia inspiración ante los comensales. Con piedra de cantera circundaron un jardín sembrado de naranjos olorosos a azahares. Finalmente procedieron a la horticultura, la apicultura, el cultivo de cafetos, cebada y lúpulo y la cría de ganado productor de carne y leche. Listos los suministros de alimentos, anunciaron la gran apertura. Pero no sabían cocinar. El negocio quebró.
jueves, 18 de junio de 2020
De La Tradición Humana
Cedía el varón si conocía y estimaba al jefe de familia. En rarísimas ocasiones ocurría que él mismo contuviera su deseo y diera sus razones:
jueves, 21 de mayo de 2020
Música para desvelados
Desengaño
Nada más fácil para enamorar a alguien que haber sufrido mucho o, al menos, aparentarlo. Solemos confundir el amor con la caridad. Sólo debe...
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¿Te conté la historia de tu abuela casada con un dios? Era un dios celoso, mucho más celoso que yo. Cuando de niños nos casamos supe qu...
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Escribo poco porque me duele la espalda pero nunca escribo de mi espalda o de la silla sino de la luna, de la noche y de los grillos, de dio...
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bibliotecas como cementerios de libros como lápidas con títulos como epitafios para difuntos de voces vivas, llameantes o cantarinas como a...