jueves, 13 de febrero de 2020

Sin título

Un joven desesperado acudió con  un médico.
-¡Doctor, soy alérgico a la mujer que amo!
Tras un minucioso examen, el médico llegó a una conclusión:
-Sólo quedan dos alternativas: vivir con ella sobrellevando la intoxicación y los escozores o bien...
-¿Abandonarla? ¡Jamás!
-No me interrumpa. Diríjase a esta dirección si lo desea, pero aténgase a las consecuencias.
El joven se presentó en una casucha situada en lo recóndito de un arrabal. Lo escuchó una anciana indiferente que dictaminó:
-Es simple: hay que convertir a su prometida en algo distinto. Piense en algo que ambos necesiten.
El joven volvió al consultorio médico más desesperado que antes. 
-¡Doctor, la bruja convirtió a mi mujer en una linda casa y ahora cualquier vecino entra por su puerta trasera!
-Pues usted ha corrido con suerte. La mala salud de mi esposa y mi incapacidad para curarla me llevaron a pedir que la convirtiera en una fortaleza, y ahora sus amantes la asedian noche y día. 
Un viejo intendente que los escuchaba les habló con una sonrisa siniestra:
-Los dos son unos tristes novatos. La bruja convirtió a mi vieja en un cepillo de dientes. ¡Y ahora sólo yo la uso!

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