Mañana el sol será de piedra,
el cielo no tendrá paisajes para fotógrafos,
las guitarras sonarán con fiebre,
y cualquier poema que intente escribir
acabará hablando del cuerpo
de una mujer
que no me quiso
y que no toqué.
Cuando el mundo arrebata toda imagen y sonido
uno recurre a la mujer
para morirse de poesía
No hay comentarios.:
Publicar un comentario