domingo, 21 de marzo de 2021

Liahona

Debe de haber
alguna dirección en la brújula
que indique a dónde ir
si uno se quiere perder. 

viernes, 19 de marzo de 2021

Mentiras

Olvidé mi nombre anoche, 
también olvidé mi vida.
Desperté pensando 
que ya todo había pasado. 

Los días transcurren lentos.
Son solitarios,
agrestes y muy confusos.
Antes la soledad me sentaba bien,
hoy ya no sé.

Siempre miro al espejo
para no olvidarme,
ya todos lo hicieron,
procuro no hacerlo también. 
Todos dicen tantas cosas,
pero aquí solo escucho murmullos,
aquí todo está en silencio. 

En la oscuridad de estás paredes, 
donde ni la luna asoma su rostro,
sigo escuchando.
Mis ojos pueden haber muerto, 
pero mis oídos oyen,
y escuchan toda clase de cosas
menos la verdad. 

Ahora sólo veo 
una silueta negra frente al espejo,
pronto ya no me recordaré. 
Me quedé sola 
para mantener la cordura, 
porque todo allá afuera
parecía tan vano, tan falso.
Al parecer no funcionó. 
No podía escapar de mi misma, 
y mis pensamientos 
fueron mi perdición. 


domingo, 7 de febrero de 2021

Estar solo

Estar solo es más que estar ausente,
es tener la sombra transparente,
es morir con un cuerpo diferente.

Estar solo es caminar sobre un puente
y llorar, y llorar amargamente
por un dolor que ya no se siente.

Estar solo es saberlo
sin que nadie te lo cuente. 

sábado, 30 de enero de 2021

Despedida

El recuerdo del pasado viene a mi mente con frecuencia. A menudo veo unos ojos tristes y solitarios que se miran fijamente en un pequeño espejo. Es extraño que comience a llover. El repiqueteo de las gotas en la ventana aparta los embelesados ojos de su imagen taciturna y los dirige hacia la ventana, pero la ventana está rota, y las delgadas gotas que caen apenas como una brizna ligera, mojan aquellos ojos tristes, que ahora miran su reflejo en las nubes grises del cielo. 
La luz blanquecina que entra por la ventana se va apagando gradualmente, sólo deja sombras, luego nada. Y así, junto con ella el tiempo pasa, se va con la última luz del día, y no vuelve. 
Aquellos ojos, sí, aquellos ojos cansados, no pueden ver a lo lejos y se esfuerzan constantemente por aferrarse a una luz que se agota, y se sume en una oscuridad profunda. 
Cierro mis ojos para no recordar más, aparto mi rostro para que tus ojos me abandonen, pero es inútil. 
Vuelvo cada noche a esa ventana rota, a esos vidrios mojados por la lluvia y por tu esencia, a esas manos pálidas que intentaban con todas sus fuerzas aferrarse al sonido de las aves y escapar. 
Es una lástima que la ventana se haya roto. Ahora la lluvia nunca se detiene y tus ojos siempre me persiguen.  




viernes, 15 de enero de 2021

Vienes a mí

Vienes a mí cuando menos falta haces
pero cuando más te necesito.

Necesito tus manos suaves,
y tus ojos infinitos;
tus dedos amarrados a los míos,
tu risa en mis oídos.

Necesito que siempre estés conmigo
como mi sombra apagada y triste,
y perdona si lo digo
pero necesito que me hagas falta
cuando no te necesite.

viernes, 1 de enero de 2021

Adentro

Dime qué eres, 
y por qué estás aquí. 
Dime qué haces, 
y por qué siempre estás
en lo profundo,
en las salas más oscuras 
de mi débil pensamiento. 
Dime a qué vienes,
por qué estás aquí. 
Te apareces y luego ocultas tu rostro, 
dejas tu secreto en la superficie,
tu hambriento y engañoso escarnio
para que me devore. 
¿Qué es lo que pretendes?,
Te pregunto sinceramente. 
¿Por qué te escondes
en mis recónditos abismos?
Te ocultas de la luz,
y no puedo discernir tu rostro. 
Te pregunto quién eres,
pero mis preguntas son vanas. 
Aquí adentro ya no hay salida.
Aquí adentro estoy sola. 
Sofocas mis avergonzados gritos de ayuda.
Me asfixias con tus cautivadoras voces.
Déjame. Te lo pido. 
Mi alma está muriendo,
mi alma está dando ya su último aliento. 




jueves, 31 de diciembre de 2020

 Un joven aldeano, fuerte, intrépido, fue comisionado por una comunidad de colonos a internarse en un bosque vecino y dar con la cabaña -o cueva- de la bruja que aterrorizaba a los niños y hombres que hallaba solos en el campo. Durante una semana llenaron su ausencia los llantos femeninos y las recriminaciones que se hacían rudos varones, buscándolo, incansables y deseando haber partido en su lugar.

El regocijo de la pequeña comunidad fue doble cuando, extenuado y consumido, volvió aquél anunciando el fin absoluto de la maldición que los ensombrecía. Retirándose a descansar para reponer sus fuerzas, nadie se atrevió a importunarlo pidiéndole detalles

   No había acabado aún la estación de siembra, cuando una horda de chiquillos regresó del bosque arrastrando una joven mujer herida a golpes e insultos   -La vieja bruja se ha rejuvenecido por arte de maleficio!

          El muchacho fue arrastrado fuera de su lecho para rendir cuentas ante un tribunal extraordinario sobre lo ocurrido durante aquella semana. 

Contó cómo halló la guarida de la bruja, diestramente tallada en la oscura oquedad de un gigantesco árbol muerto. La ausencia de la moradora y su curiosidad juvenil lo llevaron a husmear hasta reparar en un gabinete digno del mejor ebanista. Abiertas sus dos hojas de par en par, retrocedió azorado ante lo que se derramaba a sus pies: más trabajo en madera, amoroso, compulsivo, desesperado: falos. Falos ciclópeos o pequeños como plátanos dominicos, cabezones como hongos o enanos ensombrerados, esbeltos y rectos como husos o dedos categóricos, curvos a diestra o siniestra, venosos o tersos, incluso los había bicéfalos como dragones o guitarras extravagantes; todos acompañados por sus gónadas, macizas como un firme asidero para la misma mano talladora. Con la resaca de la sorpresa vino una oleada de compasión. Se hallaba ante la inmemorial soledad de una mujer.

-¡¿Qué hicieron ustedes dos durante esa semana?! -tronó el juez, imaginando lo peor.     

 Interrogados por separado, ambos omitieron los detalles; limitándose a denominarse mutuamente con la misma palabra.         -Si en verdad eres un ángel, como afirma tu cómplice -dijo el juez-, no sufrirás en el fuego del infierno.                                                                                                                                                                                                                                        


Desengaño

Nada más fácil para enamorar a alguien que haber sufrido mucho o, al menos, aparentarlo. Solemos confundir el amor con la caridad. Sólo debe...