viernes, 3 de abril de 2020

La tercera en discordia más peligrosa es la que no se oculta porque no puedes verla.
Su presencia intangible se interpone entre nosotros como la distancia entre dos mundos.
Me distrae de lo que dices y me aburre de ti.
No es la penumbra propiciadora del romance y la intimidad.
No es que se vaya cuando tú llegas y su sombra se retira hasta mi pecho oprimido.
Cuando enciendes la luz de mi casa ella desaparece afuera, pero sigue estando adentro. 
La luna palidece radiante frente al sol y ella está más presente cuando más te acercas.
Su corazón es la isla de mi tamaño exacto, desde donde contemplo nuestro naufragio…

                                                                               La soledad, tú y yo.

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