lunes, 30 de agosto de 2021

Entredías

     Tres personas en un sueño se contaron sus respectivas vigilias:

    -Yo estaba en una gran cafetería con grandes ventanales y arañas de luces colgando de un techo altísimo. Ahí estaban mis amigas, Ale y Montse, hablando con dos tipos que nos contaban de sus gustos sexuales con toda naturalidad. Uno de ellos enumeraba sus categorías pornográficas favoritas, entre las que figuraban las "rusas", pero no se refería a mujeres eslavas. El otro era un mesero que se echó al hombro el trapo con el que limpiaba la mesa y se puso a representar el modo en que le gustaba sujetar mujeres rollizas por las caderas o por los muslos, inclinadas o recostadas sobre la mesa. Hasta recuerdo el tintineo de los cubiertos sobre los platos cuando golpeaba el borde de la mesa con los movimientos de su pelvis. También alcancé a ver su erección levantándole el delantal a través del pantalón. En eso pasó una tipa que lo saludó apretándole el pene. Pero lo más raro fue que para nosotras esto era de lo más cotidiano.

    -Pues no le veo lo raro por ningún lado. Yo, en cambio, estaba en unas regaderas mixtas y de varios pisos con mis amigas, Jandra y Rrat, platicando con una pareja que dejó de tener sexo para hablarnos de sus platillos favoritos, dentro y fuera de casa. La mujer habló del maridaje, pero no se refería a maridos y mujeres. El hombre se relamía recordando los tacos de tripa, decía que "eran su veneno" y que sólo iba con taqueros que sabían limpiar bien la tripa del excremento y dorarla hasta dejarla crujiente. Luego se puso a detallarnos cómo cocinar carne de res, de puerco y de borrego sin usar manteca ni aceite, "dejando que se cocinara en su jugo". Hasta recuerdo que imitaba el sonido de la carne sobre la plancha y salivaba por las comisuras. Luego nos preguntó cómo preparábamos los huevos y el pescado. En eso pasó un tipo en impermeable vendiendo chicharrones en bola, papas fritas y cacahuates caramelizados. Él le compró una bolsa de papas y se puso a comer delante de nosotras. Pero lo más raro fue que todo nos parecía perfectamente natural. 

    -Pues sí que están ustedes locas. Lo mío fue de lo más lúcido y aburrido. Estaba con mis amigas, Alejandra y Montserrat, comiendo en un prado, cerca de un lago donde nadaba gente desnuda. Había dos desconocidos platicando con nosotras sobre diversos temas. Primero nos explicaban cómo hibridar alimentos magros y naturales para hacerlos más abundantes y nutritivos, mencionando cómo del teocintle fue desarrollado el maíz. Luego nos compartieron sus teorías sobre cómo encausar el deseo sexual en los adolescentes para evitar que alcanzaran la adultez reprimidos, frustrados y obsesionados con el sexo.



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