Un predicador decidió abandonar su camino para volverse mercadólogo y dar conferencias:
-No busquen necesidades que satisfacer -decía-. Las verdaderas necesidades son fáciles de satisfacer. Tienen que crear una necesidad que satisfacer.
Inspirado por sus palabras, un vendedor de detergente decidió abrazar la religión volviéndose predicador:
-Todos ustedes están sucios, ¡inmundos de pecado! Pero mi Dios saca las manchas más profundas del pecador más empedernido. Sólo a través de Él recuperarán la blancura natural de su ser,
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