Estuve ahí en el principio
cuando todo era nada
cuando nada era todo.
Vi mi alma nacer
con el horizonte,
mi voz escuché
entre la espesura
de los primeros bosques,
los ecos de una tierra vacía,
de una tierra abundante y pura.
Toqué con mis dedos los cielos,
con mis mejillas acaricié el viento,
y por las noches
cuando todo era nada
cuando nada era todo.
Vi mi alma nacer
con el horizonte,
mi voz escuché
entre la espesura
de los primeros bosques,
los ecos de una tierra vacía,
de una tierra abundante y pura.
Toqué con mis dedos los cielos,
con mis mejillas acaricié el viento,
y por las noches
las estrellas me hablaron.
Contemplé un poco de la eternidad,
ante mis ojos se presentó una visión,
una partícula de infinito ante mí,
una belleza incomprensible y perenne.
Luego llegó un sueño
un velo
la oscuridad.
Una niebla espesa
que lo cubrió todo,
gradualmente lo corrompió.
En el principio
nada era todo
y todo era nada
ahí yacía lo que hoy
nadie encuentra,
ahí yacía lo que
un día espero volver a encontrar.
Contemplé un poco de la eternidad,
ante mis ojos se presentó una visión,
una partícula de infinito ante mí,
una belleza incomprensible y perenne.
Luego llegó un sueño
un velo
la oscuridad.
Una niebla espesa
que lo cubrió todo,
gradualmente lo corrompió.
En el principio
nada era todo
y todo era nada
ahí yacía lo que hoy
nadie encuentra,
ahí yacía lo que
un día espero volver a encontrar.
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