Un intérprete de sueños dejó a su aprendiz a cargo del local por algunas horas. Antes de volver se había enterado ya de los desastres causados en su ausencia:
A una anciana que soñó con un sudario negro le dijo que le habían lanzado una maldición y fallecería al caer la noche, por lo que debía viajar rumbo al poniente de inmediato y sin detenerse a fin de que jamás la alcanzara la noche.
Al discípulo de un sabio al que acababan de inhumar se le apareció su maestro en sueños para recordarle que "si vives hablando de lo que harás, no lo harás nunca", por lo que el aprendiz le recomendó ir por la vida diciendo todas las cosas malas "que haría" a fin de hacer sólo obras buenas.
Y a alguien que se soñó perseguido por un ave con un reloj incrustado en el pecho le dijo que el tiempo vuela pero se detendría para él a la hora que marcaban las manecillas; por lo que debía hacer lo que realmente deseaba a fin de partir en paz.
Sólo éste último pudo volver para reclamar:
-¡Mi familia me odia porque me gasté toda su herencia después de decirles lo que pensaba de ellos! ¡Y sigo vivo! ¡Tú no ves el futuro!
-¡Claro que sí! -rebatió- Pero el futuro cambia constantemente.
Muy bueno, Riquis. Gracias por compartir. Disfruté la lectura.
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