martes, 20 de julio de 2021

Inventario de nubes

Cruzando la noche

por la autopista.

Duermes a mi lado.


Un hombre solo 

con un café bien negro

junto a las persianas y la carretera.


Paramos a estirar las piernas.

Se desató el viento 

y tu cabellera.


Otra parada:

aire libre y sombra de parota,

como una nube maternal.


Evocación de tu primer carta:

"¿Cómo se atreve a darme tanta alegría

con algo tan mísero?"


Abro la puerta: aroma a encierro 

y un silencio más grande 

que nuestra cabaña.


Extenuados, sudorosos;

acaricio tu pezón izquierdo

como una  margarita.


Excursión en reposo.

Un lago quieto como una taza de té.

Calor del termo entre mis manos. 


Te has ido un momento.

La sombra de las hojas sobre la hierba.

¡Qué feliz soy!


Pasó un perfume. 

Y con él, la presencia

de una desconocida.



Un niño levanta como alas

las esquinas de su chaqueta

y se equilibra sobre un muro.


Tendida sobre la mesa,

el sol en la ventana a mis espaldas

pinta un arcoíris entre tus pechos.


Junto al lago se broncea

desnuda una joven morena.

Muévete para poder pintarte.


¿Que si soy guapo?

Lo  soy sólo ahora

porque me estás mirando.


Sólo a través de los objetos

podemos tocar el sol.

Suaves gramíneas al atardecer.


Es el ocaso

y están por encontrarse dos mundos.

Nos besamos.


En el frío silencio de la noche

se sacude tu risa

entre mis brazos.


El amanecer asciende 

sobre las flores de jacarandas.

Rubor en las nubes de oriente. 


Fanfarria nupcial y nubarrones.

El aguacero aplasta 

la música de la boda.


La joven morena, empapada.

Sus pezones herían su blusa

y mi deseo.


Perdimos la noción de las horas.

La lluvia es más rápida

que la matemáticas. 


No nos entendemos, discutimos.

No, alegas, de hablar idiomas distintos

jamás discutiríamos.


Nos quedamos sin palabras.

La lluvia remplaza

al silencio.


Nadie murió 

ni fue asesinado.

No nos gustó la película.


Te aburres.

Dos moscas copulan

sobre tu frente. 


Un niño solloza

en el rincón de la tristeza

y la soledad. 


Sueño con una voz:

"La vida sin rincones

sería la locura"


Brilla el sol en los charcos.

Los ceñudos ocotes son más afables

a la luz del poniente.


Escuadra de aves migratorias.

Y tu sonrisa no puede 

levantar el vuelo. 


Poesía viva, hojas muertas.

Son lo mismo poetas 

y barrenderos. 


Atardecer apacible.

suave viento vespertino

Un ave me defeca el brazo.


Fuiste al baño  de la gasolinera.

Alguien practica 

malabares de barman.


Amanecer lluvioso

Luces de la ciudad

en los charcos del asfalto.


Cinco son treinta; veinte, 

cincuenta; y cincuenta, cien: 

el cambio del pan.


Mediodía de domingo:

arrullo de palomas y flores

de buganvilia en el patio. 


Cinco y media de la tarde.

Si no existieran los domingos

no habría melancolía.


"¿Cuál fue el último 

escroto ganador del Nobel?"

Autocorrector de chat.


Horizonte azul tormenta.

Humedad en el viento.

Una gota pesada.


El relámpago gritó:

"¡estoy vivo!"

Y desapareció para siempre.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Desengaño

Nada más fácil para enamorar a alguien que haber sufrido mucho o, al menos, aparentarlo. Solemos confundir el amor con la caridad. Sólo debe...