-Un tipo en este mismo bar me propuso un acertijo: "¿por qué me gusta ir a Ciudad Paraíso si no me gusta Ciudad Paraíso?"
-¿Has estado ahí?
-No, pero he oído que ahí nada falta ni sobra. No hay dolor ni incomodidades ni contratiempos. Nadie tiene motivo de queja. Nada es desagradable. En fin, todo es perfecto, incluida la felicidad.
-Y el camino hasta allá es una cuesta serpenteante, bordeada por barrancos y sembrada de cardos, sin siquiera una sombra para descansar, abundan los bichos chupasangre y las alimañas venenosas.
-Ahora lo entiendo.. menos.
-Tampoco yo lo entendía hasta que fui y me harté de estar ahí en menos de lo que me tomó llegar.
-Aquél tipo también me preguntó "¿por qué los gatos son tan silenciosos?"
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