Un anciano hablaba con el mundo a través de las cosas.
-Sólo tú me visitas -le dijo un cerro-. Los demás sólo vienen a escalarme.
Comenzó a llover.
umlčet, vaikus, cupa, diam, dymmak, þögn, bêdengî, filemu, rou, puku, alsamt anjing, aamusnaan, mauna, ma nam, mangina, meneng, niśśabdaṁ, necahualiztli, ntsiag to, isiltasuna, ịgbachi nkịtị, ipalolo, chinmoku, chimmug, chimeegüi baidal, hāmau, hiljaisuus, heshjta, kahilom, khuaam ngiab, kimya, klusums, kunyarara, tost, tawelwch, tăcere, tatesatehcwar, tiiseun, tınıştıq, tystnad, tyla, tysha, tishina, tišina, cišynia, cisza, csend, cwaka, sàmhchair, shaanti, shtilkeyt, shiru, sessizlik, sichume, siopí, skiet, stille, stilte, stillhet, stillhed, silans, silenziu silenci...
Repetir "silencio" sólo causa más ruido.
Cruzando la noche
por la autopista.
Duermes a mi lado.
Un hombre solo
con un café bien negro
junto a las persianas y la carretera.
Paramos a estirar las piernas.
Se desató el viento
y tu cabellera.
Otra parada:
aire libre y sombra de parota,
como una nube maternal.
Evocación de tu primer carta:
"¿Cómo se atreve a darme tanta alegría
con algo tan mísero?"
Abro la puerta: aroma a encierro
y un silencio más grande
que nuestra cabaña.
Extenuados, sudorosos;
acaricio tu pezón izquierdo
como una margarita.
Excursión en reposo.
Un lago quieto como una taza de té.
Calor del termo entre mis manos.
Te has ido un momento.
La sombra de las hojas sobre la hierba.
¡Qué feliz soy!
Pasó un perfume.
Y con él, la presencia
de una desconocida.
las esquinas de su chaqueta
y se equilibra sobre un muro.
Tendida sobre la mesa,
el sol en la ventana a mis espaldas
pinta un arcoíris entre tus pechos.
Junto al lago se broncea
desnuda una joven morena.
Muévete para poder pintarte.
Lo soy sólo ahora
porque me estás mirando.
Sólo a través de los objetos
podemos tocar el sol.
Suaves gramíneas al atardecer.
y están por encontrarse dos mundos.
Nos besamos.
En el frío silencio de la noche
se sacude tu risa
entre mis brazos.
El amanecer asciende
sobre las flores de jacarandas.
Rubor en las nubes de oriente.
Fanfarria nupcial y nubarrones.
El aguacero aplasta
la música de la boda.
La joven morena, empapada.
Sus pezones herían su blusa
y mi deseo.
Perdimos la noción de las horas.
La lluvia es más rápida
que la matemáticas.
No nos entendemos, discutimos.
No, alegas, de hablar idiomas distintos
jamás discutiríamos.
Nos quedamos sin palabras.
La lluvia remplaza
al silencio.
Nadie murió
ni fue asesinado.
No nos gustó la película.
Te aburres.
Dos moscas copulan
sobre tu frente.
Un niño solloza
en el rincón de la tristeza
y la soledad.
Sueño con una voz:
"La vida sin rincones
sería la locura"
Brilla el sol en los charcos.
Los ceñudos ocotes son más afables
a la luz del poniente.
Escuadra de aves migratorias.
Y tu sonrisa no puede
levantar el vuelo.
Poesía viva, hojas muertas.
Son lo mismo poetas
y barrenderos.
Atardecer apacible.
suave viento vespertino
Un ave me defeca el brazo.
Fuiste al baño de la gasolinera.
Alguien practica
malabares de barman.
Amanecer lluvioso
Luces de la ciudad
en los charcos del asfalto.
Cinco son treinta; veinte,
cincuenta; y cincuenta, cien:
el cambio del pan.
Mediodía de domingo:
arrullo de palomas y flores
de buganvilia en el patio.
Cinco y media de la tarde.
Si no existieran los domingos
no habría melancolía.
"¿Cuál fue el último
escroto ganador del Nobel?"
Autocorrector de chat.
Horizonte azul tormenta.
Humedad en el viento.
Una gota pesada.
El relámpago gritó:
"¡estoy vivo!"
Y desapareció para siempre.
Un intérprete de sueños dejó a su aprendiz a cargo del local por algunas horas. Antes de volver se había enterado ya de los desastres causados en su ausencia:
A una anciana que soñó con un sudario negro le dijo que le habían lanzado una maldición y fallecería al caer la noche, por lo que debía viajar rumbo al poniente de inmediato y sin detenerse a fin de que jamás la alcanzara la noche.
Al discípulo de un sabio al que acababan de inhumar se le apareció su maestro en sueños para recordarle que "si vives hablando de lo que harás, no lo harás nunca", por lo que el aprendiz le recomendó ir por la vida diciendo todas las cosas malas "que haría" a fin de hacer sólo obras buenas.
Y a alguien que se soñó perseguido por un ave con un reloj incrustado en el pecho le dijo que el tiempo vuela pero se detendría para él a la hora que marcaban las manecillas; por lo que debía hacer lo que realmente deseaba a fin de partir en paz.
Sólo éste último pudo volver para reclamar:
-¡Mi familia me odia porque me gasté toda su herencia después de decirles lo que pensaba de ellos! ¡Y sigo vivo! ¡Tú no ves el futuro!
-¡Claro que sí! -rebatió- Pero el futuro cambia constantemente.
Nada más fácil para enamorar a alguien que haber sufrido mucho o, al menos, aparentarlo. Solemos confundir el amor con la caridad. Sólo debe...