Nada más fácil
para enamorar a alguien
que haber sufrido mucho
o, al menos, aparentarlo.
Solemos confundir el amor
con la caridad.
Sólo debemos esperar
a que alguien ame
nuestra orfandad.
Nada más fácil
para enamorar a alguien
que haber sufrido mucho
o, al menos, aparentarlo.
Solemos confundir el amor
con la caridad.
Sólo debemos esperar
a que alguien ame
nuestra orfandad.
-Hagamos que un niño lo pida! -propuso alguien.
La idea tomó por sorpresa a los aldeanos y les pareció buena. En ese momento fueron a buscar a un niño de seis años y le ordenaron.
-Ruégale al cielo que nos mande la lluvia. Pronto.
Mas el pequeño era disperso y no era capaz de iniciar su petición sin distraerse con cualquier cosa. Por más que los adultos lo regañaban y lo amenazaban, su atención se desviaba y no podía completar una sencilla oración.
-¡Busquemos un niño más grande y centrado, pero que siga siendo más inocente que un adulto!
Después de probar con varios que hicieron lo que se les pidió, pero que no fueron escuchados por el cielo, alguien dijo:
-El problema es que todos ellos son malos hijos: son desobedientes, haraganes y mentirosos; y el cielo lo sabe. Olvidémonos de los niños y busquemos al idiota de la aldea. El cielo sabrá entender sus balbuceos.
Después de más de una hora de obligarlo a escuchar y repetir el ruego, lo llevaron a la cima de la colina donde lo dejaron a solas para que elevara la oración del pueblo. Poco después, grandes y pesadas gotas comenzaron a caer convertirse en un recio aguacero. El idiota bajó de la colina, saltando y riendo como un niño. Los aldeanos salieron a su encuentro y le dijeron:
-¡Idiota! ¿Qué hiciste allá arriba? ¡Esto es agua! ¡Queríamos que lloviera licor!
Un patriarca que amaba a su pueblo pobre y errante, se retiró a meditar a una montaña y descendió varios días después anunciando:
Les traigo una doctrina renovada. Se acabó el errar humano. Nos asentaremos y levantaremos una civilización para nuestros herederos.
Hizo instaurar una serie de ritos diarios, semanales, mensuales y anuales: desde abluciones y genuflexiones con estiramientos musculares antes de la oración matutina, pasando por dietas para niños y adultos, hasta la edificación de imponentes ídolos de tierra y roca condenados a ser destruidos por el pueblo en sus celebraciones litúrgicas.
Así pasó una generación, bajo la tutela del longevo patriarca. Al morir éste, sus sucesores velaron por el cumplimiento de los ritos sin notar que la verdadera intención de éstos era mantener la higiene física y mental, beneficiar la flexibilidad y la resistencia del cuerpo y el espíritu para evitar el anquilosamiento del día tras día, del año tras año y de la generación tras generación. Así, el mundo cambió y los rituales se convirtieron en reliquias que se mantenían sólo porque agradaban a Dios.
Varios ex compañeros universitarios se reunieron en un salón de eventos. Antes que los primeros se fueran, pidieron a un mesero fotografiarlos en grupo.
-No me deja tomar la foto el teléfono –anunció el mesero–. Me marca que alguien no está sonriendo.
-¿Quién no está sonriendo? ¡Va de nuevo! ¡Sonrían todos!
-No me deja –repitió el mesero, y vaciló antes de señalar–: La dama del suéter guinda…
Todos voltearon con la aludida e insistieron en que sonriera.
-No nos eches a perder la foto.
Aquella dijo que se retiraría.El descontento fue general.
-¡El grupo tiene que estar completo!
-¡Una sonrisa y ya! –insistió el dueño del teléfono– ¡A ver, todos!
El mesero anunció que la cámara no reconocía las sonrisas de tres personas.
-¡Es que sonrían bien! –dijo el dueño– Sonrisas forzadas no las reconoce.
Alguien sugirió que desactivara la función del detector de sonrisas. La mayoría protestó.
-¡¿Pero qué les cuesta sonreír?! ¡Sonrían bien y punto! ¡Va de nuevo!
El mesero anunció que no se detectaban sonrisas.
-Tu teléfono está fallando. Mejor con el mío.
-¡Con el que sea, pero ya tomen la maldita foto!
El mesero tomó el teléfono, lo colocó en posición y dijo:
-Me detectó una lágrima.
No había temor en el eremita.
Lo esperó sentado a que entrara.
Tenía un guijarro en la boca
Se lo escupió en la frente
Y lo dejó tendido boca arriba
Con una máscara de sangre.
Pero reía y su risa hablaba:
"Vuelve cuando seas uno".
Dejó los ojos abiertos
para salirse del cuerpo.
El cuerpo sufrió una simbiosis.
Del cadáver dos ancianos se alzaron.
El eremita huyó de su choza
Rompiendo sus cuatro puntales.
El techo se les vino encima
Su corazón se agitaba en su jaula.
La noche callaba, luctuosa.
Luego un murmullo de paja.
"Vuelve cuando seas uno".
Y cuatro hombres macizos
Se levantaron como pilares.
El eremita les arrojó su tea
Las vigas y la paja crujieron
Los cuatro huyeron del fuego
Y treparon a un árbol seco.
El humo lento los alcanzó
Cayeron como frutos
Entre los rescoldos.
No esperó a oír las voces.
Huyó a las espesuras
De las cenizas surgieron
Ocho jóvenes oscuros
"Si no he de herir la sangre
de estos ocho muchachos
menos habré de matar
A diez y seis niños"
Al final tuvo que ahogar
A treinta y seis bebés
Sólo para no dejárselos
Al mundo cruel, cruel.
"Cruel fui yo con él.
Vuelve cuando seas uno
Esto le dije solamente
Para no volverlo a ver
Ahora corre un arroyo
Llevando consigo
Innumerables
invisibles
Vidas
La vida tiene un ecuador abismal
En donde todos hemos de caer
Algunos son empujados en él;
Otros, saltan deliberadamente.
Muchos simplemente se rinden.
A veces los cuerpos son recuperados
Pero nunca vuelven a ser los mismos
Por lo que se les devuelve al abismo
Junto con la curiosidad de la mente,
Siempre sondeando sus profundidades
A veces mirando una tristeza sin fondo
Otras, jurando ver una luz al final
Siempre preguntándose qué hay ahí.
(Reliquias de un país náufrago)
Hecho para sostener los pantalones que se caían en el trabajo ante el patrón
Sirvió para que la autoridad de los jefes de familia resonara y ardiera en la piel.
Hecha recta y graduada (como el comportamiento dentro de su lugar de uso).
Sirvió como espada de juegos (y para reprimir a los que así perturban el orden).
Hecho para empaquetar chocolates.
Sirvió como féretro para un no-nacido.
Hecho para borrar las lecciones del pizarrón.
Sirvió como proyectil contra los prisioneros remisos.
Hecho para cubrir la cabeza de un hombre
Sirvió para descubrirla y pedir limosna.
Hecho para empaquetar un regalo que generaba más expectativas que diversión.
Sirvió a la imaginación retozona que lo convirtió en nave espacial y refugio.
Hecho redondo como el ciclo de intercambio de bienes y servicios enajenados.
Sirvió para decidir la suerte última de un desempleado que confió su vida al azar.
Hecho para limpiar bocas y manos amorosas de comensales voraces.
Sirvió para dejar un mensaje a quien volvió del baño: "ya no te amo".
Hecho para dar asiento (a una enferma crónica).
Sirvió como último escalón (de un viudo con soga al cuello).
Hecho para volver altiva a una oscura bebida embriagante como la sangre.
Sirvió como pedestal de flores y de bujías para colorear y alumbrar una vida solitaria.
Hecho para que del plato a la boca no se cayera la sopa.
Sirvió para que de la jeringa a la vena se acabara la pena.
Hecho para que su cristal agigantara el conocimiento de la vida.
Sirvió para empequeñecer el sol en un rayo incinerador de insectos.
Hecho para dar reposo a la cabeza de un desahuciado.
Sirvió para precipitarlo por asfixia en un sueño sin retorno.
Hecho para cortar el pan y los vegetales,
Sirvió para zanjar una disputa doméstica.
Hecho depósito de conocimientos
Sirvió como pisapapeles.
Tesoros para el humano
Basura para el mundo.
Instructions: write four negative sentences about your family.
My father doesn't punch my mother.
My mother doesn't drink and scream
My brother and my sister don't cry.
My grandmother doesn't die.
Instructions: identify and correct the mistakes in the next sentences:
My parents dances in the garden
My mom sing in the backyard.
My siblings plays in the park.
My friend say he love me.
(Student's answer: all the sentences are false.)
(Teacher's clue: remember that Jesus loves you.)
-Un tipo en este mismo bar me propuso un acertijo: "¿por qué me gusta ir a Ciudad Paraíso si no me gusta Ciudad Paraíso?"
-¿Has estado ahí?
-No, pero he oído que ahí nada falta ni sobra. No hay dolor ni incomodidades ni contratiempos. Nadie tiene motivo de queja. Nada es desagradable. En fin, todo es perfecto, incluida la felicidad.
-Y el camino hasta allá es una cuesta serpenteante, bordeada por barrancos y sembrada de cardos, sin siquiera una sombra para descansar, abundan los bichos chupasangre y las alimañas venenosas.
-Ahora lo entiendo.. menos.
-Tampoco yo lo entendía hasta que fui y me harté de estar ahí en menos de lo que me tomó llegar.
-Aquél tipo también me preguntó "¿por qué los gatos son tan silenciosos?"
Un ciudadano entró a un banco y se dirigió a un empleado joven y pulcro:
-Dígame: ¿podrían hacerme un préstamo aunque no tenga dinero?
Para su sorpresa, el empleado contestó con una sonrisa:
-Sí.
El cliente estuvo seguro de que a continuación se le respondería con una negativa.
-Y ¿podría depositar aquí mis alimentos?
-Sí, claro -dijo aquél y el "claro" sonó luminoso.
Sin embargo, la desconfianza del hombre sólo se hizo más tensa -como en un ambiente kafkiano, pero sin no. De inmediato supo que había una explicación muy simple:
-¿Es esto un banco de comida?
-Sí, así es.
Comprendió que la respuesta sólo sería positiva de acuerdo a la formulación de su duda. De haber preguntado si estaba prohibido entrar con alimentos la respuesta habría sido "no".
-Si quiero, ¿puedo no pagar intereses por un préstamo en especie? -preguntó en vez de inquirir "¿debo pagar intereses por un préstamo en especie?
Solícito y ligero aquél dijo:
-Sí.
Esto aceleró su corazón. Empezaba a entrever las posibilidades y lo asaltó una súbita voracidad:
-¿Puedo obtener un crédito para alimentar a mi familia por un año sin dar fe de un ingreso fijo ni tener un aval?
-Sí, desde luego.
Tan fluida y acendrada naturalidad lo intrigaba. Recordó al cuervo de Poe y al Bartleby de Melville, con sus respectivos e incisivos "nunca más" y "preferiría no hacerlo". ¿Cómo un ave en un poema y un humilde escribiente son más inaccesibles que una institución bancaria -¡bancaria!- que franquea cada umbral con un "sí"? Y la razón relampagueó cegadora: este joven no representa las políticas de su compañía sino así mismo; en otras palabras, está loco.
-¿Está usted diciéndome la verdad?
-Sí.
La fácil respuesta le hizo ver la torpeza de su pregunta. Tenía que reformularla:
-¿Podría ver al gerente en este momento?
-Sí, por supuesto. Sígame.
Conducido a un despacho, dudaba si había imaginado esa extraña inflexión en la primer sílaba. Un cincuentón corpulento y de cabello entrecano se puso en pie tras su escritorio de caoba y le estrechó la mano con amplia cordialidad.
-Dígame:¿es posible depositar y retirar todo tipo de alimentos sin necesidad de papeleos?
-Sí, efectivamente.
Ahora comenzaba a sentir irritación en el cuello y las corvas. Creyó ser objeto de una burla, víctima de una futura estafa y decidió romper ya esa retahíla con un "no" garantizado.
-Y ¿si decidiera hacer un cuantioso retiro no para alimentar a mi familia sino para prestarlo a mis vecinos y ustedes se enteraran, podría no sólo salir libre de culpas sino incluso hacer otro retiro y cuántos más se me dieran la gana?
Concluyó casi sin aliento cuando oyó:
-Sí. Si así lo quiere.
Ahora el miedo comenzó a formársele en el estómago y a enfriarle las extremidades. Sintió un amago de transformarse en otra persona. Se vio tentado a convertirse en un monstruo financiero como éste en cuyas fauces olorosas a cedro se hallaba. La siguiente pregunta le tembló en la garganta:
-¿Es que nos hallamos en medio de una bestial guerra y el dinero se ha vuelto basura?
-Sí -sonrieron empleado y gerente.
-Entonces, ¿está permitido especular con la comida y el hambre de los pueblos?
-¡Sí!
Más asustado de sí mismo que de la respuesta, otra incertidumbre más lo hizo temblar desde el corazón:
-¿Tienen aquí.. carne humana?
Te vi a lo lejos, mirando al cielo con ojos hambrientos. Tu mirada absorta en las nubes, y en la sombra de una luna apenas perceptible. Te vi como nunca miré a nadie y escuché de tu boca, viajando entre el viento, palabras hermosas, palabras que hechizaban mi alma con cada aliento. Susurrabas para ti, hablabas de cosas que solo tú podías comprender, de lo que admirabas del cielo y del propio universo.
Te vi tan en calma, padeciendo los ardores de una pasión temprana. Como si contemplaras el reflejo del atardecer desde las paredes antiguas de una iglesia. Porque es como si tus ojos observaran el pasado, y se quedaran ahí embelesados, soñando con anhelos ingenuos, con memorias plantadas por el mismo tiempo.
Se clavaron en ti mis ojos desde el principio, y tuve la esperanza de que al menos por un segundo yo fuera a quien vieras con tanto asombro, yo fuera aquella sombra hundida en tu mente que tan obsesionado te tiene.
Quisiera por un momento ser esa presencia que te recuerda las sensaciones cálidas que tan celosamente guardas en tu mente. Como ese olor a lluvia fresca, o tus pies desnudos tocando pasto recién cortado, o la calidez que sientes en el pecho al ver el sol ocultarse tras el horizonte.
Ojalá yo fuera eso que tanto admiras, las hojas en las que escribes tus más bellas poesías.
Levantarme a las cinco quince a más tardar.
Rezar antes de tomar mi agua tibia con gotas de limón.
Meditar media hora, de cara al oriente, justo a la salida del sol.
Enviar mis condolencias a los vecinos a través del grupo de vecinos vigilantes.
Desaguar antes de bañarme mientras preparo mi colación: sólo fruta neutra y dulce.
Dejar alimento para los gatos callejeros y las chaquetas sobre el contenedor de basura.
Salir para el aeropuerto a las siete y pasar al centro de reciclaje.
Pasar a la peluquería y donar mi cabello para los niños con cáncer.
Desayunar en la sala de espera y no mirar el televisor mientras como.
Almorzar durante el vuelo y comenzar a leer el libro de autoayuda.
Rentar un automóvil, buscar un restaurante vegano y leer en la sobremesa.
Dejar el paquete afuera de las oficinas.
Dar una vuelta por la explanada central.
Buscar un bar, pedir una limonada y enterarme de las noticias sobre la explosión.
Abordar el vuelo trasatlántico y rezar antes de dormir.
Una desconocida me sonrió, rió, rió.
¿Rió burlándose ella de mí, mí, mí?
¿Mi rostro la hizo reír así, sí, sí?
Si no se rió de mí, ¿de quién, en, en?
En el trabajo, saludé y nadie respondió, dió, dió.
¿Dió mi habitual actitud a esto razón, zon, zon?
¿Son mis colegas susceptibles o soy yo, o, o?
¿O quizá cuando saludé nadie me oyó, yo, yo?
Yo respeto la cochera de mi vecino, no, no.
No entiendo por qué no respeta la mía, a, a.
¿A dónde acudiré para denunciarlo, lo, lo?
Lo encararía, pero ¿respondería mal, al, al?
Al lado izquierdo del cuello, tengo una bola, la, la.
Puedo sentirla, con el índice, moviéndose, se, se.
¿Será un quiste cancerígeno o sólo stress, ess, ess?
¿Es urgente que renuncie y me vaya de viaje, je, je?
Je, je. No soy realmente feliz pero me río igual, al, al.
Al cabo, no soy el primero que por dinero se rebaja, ja, ja.
¡Ja, ja! ¿Aprendí a reírme de mi mismo? ¡Caray, ay, ay, ay!
Ay.
1-¿Qué es real: el mundo interior o el mundo exterior?
a)Lo interior es tan real como lo exterior
b)Lo exterior es tan ilusorio como lo interior
c)Ninguna de las anteriores: no hay interior ni exterior.
2-¿Para qué hemos desarrollado nuestra tecnología?
a)Para liberarnos del trabajo opresor y cultivar nuestra creatividad y fortaleza.
b) Para vivir entre la obligación y la diversión de actividades recreativas pero no productivas.
c)Para continuar engrandeciéndola esclavizados en actividades productivas pero creativamente estériles.
3-¿Qué haces con tus posesiones cuando sientes que empiezan a poseerte?
a)Aprendes a poseerlas tú.
b)Las regalas para que posean a alguien más.
c)Las vendes y que alguien más aprenda a poseerlas.
4-Si no quieres comer lo que te regalaron por considerarlo perjudicial para toda salud...
a)Se lo das a alguien de tu familia.
b) Lo comes sólo por esta ocasión y lo olvidas.
c) Te retiras de la gente que regala chatarra y cultivas tus alimentos.
5-¿Cuánto tiempo le sobrevive la sombra a su dueño?
a) Muere con el cuerpo
b) Lo que dure el sol.
c) Retorna a la noche.
Si una persona desconocida sonríe al mirarte...
a) ¿Estaba sonriendo antes de mirarte?
b) ¿Te está sonriendo a ti?
c) ¿Le sonríe a un desconocido?
6-¿Es el intelecto más lento que las funciones motrices sólo desde la perspectiva del intelecto dado que sistema motriz tiene su propia perspectiva temporal y no puede compararse con la del intelecto?
a)Sí
b)No
c)Ninguna.
7- Complete la siguiente frase. "Yo no creo en caminar: yo camino. Yo no creo en Dios: yo..."
Diálogo de las sombras:
-¿De dónde venimos?
- De la Luz de la Perfección.
Diálogo de los embudos:
-¿Cuál es el sentido de la vida?
-¡Disfrutar! ¡Disfrutar del mundo hasta el fondo! Y producir cualquier cosa.
Diálogo de los cascarones.
-¡Mira lo que dejaron de la perfecta blancura ovoide de nuestro hermano. ¡Sólo pedazos!
-¡No se lamenten! Estos restos son sólo una superficie. Su verdadera esencia es libre ahora.
Diálogo de los genitales.
Falo: yo soy superior a ustedes. Tengo una cabeza y estoy erguido.
Testículo izquierdo: pero sólo gracias a una mente superior e incognoscible.
Testículo derecho: sin sus misteriosos designios que vienen desde arriba nada somos.
Diálogo de los nonatos.
-¿Es verdad que hay otra vida después de ésta?
- Esta vida es sólo una transición a la que nos aferramos.
-¿Y podremos seguir viviendo con nuestra madre y quienes la rodean?
-Viviremos todos juntos, tendremos lo que necesitamos y aún mucho más.
Diálogo de los lenguajes.
Manos: nosotras podemos comunicarnos a través del silencio, no sólo con signos varios sino también con los arrebatos emocionales del tacto.
Dedo índice: así es, y cuando la boca está ocupada masticando yo puedo responder "sí" .
Ojos: nosotros también podemos decir mucho sin palabras y aún más de lo que éstas pueden expresar con todo lo diversas que son.
Pupila: Y yo, en mi pequeñez, puedo ser espejo de un sol.
Olfato: pues yo uso el aire para rastrear mensajes que transmito al cerebro, el cual los remite a ustedes.
Popó: pues sin mí, no hay mensaje que transmitir.
Dos catedráticos debatían en un simposio:
-En conclusión, nunca hubo razas humanas puras ni lenguajes puros. "Ni siquiera el silencio es puro. Todas las cosas arrastran una oscuridad".
-Mi colega cita a un poeta que preconiza la igualdad valiéndose de la sombra y ustedes lo aplauden. Evidentemente ignoran que hace miles de milenios las sombras eran de colores. Si alguien "arrastraba" una sombra morada de inmediato era señalado como un mestizo, vástago de un padre de sombra roja y una madre de sombra azul; el uno de temperamento sanguíneo y la otra de temperamento melancólico. Y por supuesto el mestizaje del mestizaje no halló óbice. Alguien de sombra tinta podría procrear con alguien de sombra translúcida, diluyendo así su tintura en un hijo de sombra color clarete. ¡¿Qué exclamarían hoy aquellos mestizos si atestiguaran cómo las mezclas de sus mezclas han devenido en sombras irreversiblemente foscas?! ¡Por supuesto que ni el silencio es puro ya! Si lo mismo una blanca nube que el agua de manantial arrojan la misma oscuridad cuando la luz las alcanza es porque ésta hace exterior lo interior. ¡He aquí que todo este mundo está manchado desde adentro!
Nada más fácil para enamorar a alguien que haber sufrido mucho o, al menos, aparentarlo. Solemos confundir el amor con la caridad. Sólo debe...